Todos los estudios coinciden en una cosa: los efectos de las crisis dependen en gran medida de las políticas de protección social, de la red de seguridad, del estado del bienestar y también, de las redes sociales y familiares.
Las crisis empobrecen a muchas familias y cuando éste rebasa cierto umbral crítico, empieza a afectar a la salud. Una de las consecuencias inmediatas es el cambio de pautas de alimentación, que puede llevar, paradójicamente, a la obesidad. En el primer semestre de 2008, aumentó el consumo de bollería en las familias, y se redujo el de frutas frescas y pescado fresco, según datos del Panel de Consumo Alimentario. Y según informes de ONGs, en estos años se han multiplicado las peticiones de ayuda económica para alimentos (y también la petición de medicamentos gratuitos). La pobreza y la falta de educación son causas de la obesidad, y la calidad de la dieta está muy relacionada con el nivel socioeconómico.
Los niños, junto con los ancianos, son los grupos más vulnerables, y las consecuencias de las privaciones en la infancia se harán notar a lo largo de toda la vida. La pobreza se transmite entre generaciones, y la mala salud desempeña un papel importante en esa transmisión. Los niños de las familias pobres adquieren más enfermedades crónicas. La baja renta de los padres empeora la salud de sus hijos y condiciona su salud y renta futuras. Los estudios que han hecho seguimiento de poblaciones a lo largo de más de 40 años así lo afirman: la mala salud en la infancia condiciona la salud y el estatus socioeconómico en la edad adulta. Así pues, es esencial que las políticas preserven de la pobreza a las familias con niños en tiempos de crisis, cuando el riesgo de empobrecimiento es máximo.
Según un estudio publicado recientemente, los que valoran que ha empeorado su salud doblan a los que la han visto mejorada. Los problemas de estrés, ansiedad y nervios ocupan un lugar destacado entre los principales motivos de este empeoramiento de la salud. El 44 por ciento de la población sufre más estrés y tensión que hace dos años debido a la crisis económica. Los españoles dormimos hoy peor que hace dos años. El 28 por ciento manifiesta que su calidad de vida ha empeorado, sobre todo, debido a que los ingresos son menores o a que su salud se ha visto deteriorada. Y expertos en salud mental destacan que las visitas a sus servicios han aumentado entorno a un 15 por ciento debido a los problemas generados por la crisis económica.
Puesto que durante los años de crisis económica nos ve afectada nuestra salud debemos hacer uso de hospitales y consultas públicas para intentar evitar o aliviar este tipo de problemas.
Puesto que durante los años de crisis económica nos ve afectada nuestra salud debemos hacer uso de hospitales y consultas públicas para intentar evitar o aliviar este tipo de problemas.

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