La educación es un sector que ha experimentado, hasta ahora, a nivel mundial, un crecimiento continuo. Un incremento de la internacionalización aunque una disminución de los recursos como consecuencia de la crisis, así como aumentos de la privatización, de la competitividad y de la comercialización.
Los datos y estadísticas elaborados por los organismos internacionales, en muchos casos, no reflejan el impacto de la Crisis en el sector. Una buena fuente de información son las organizaciones sindicales del sector, directamente, o a través de la Internacional de la Educación. De todos estos datos se puede concluir que la disminución de los recursos públicos y el aumento de la privatización son procesos que ya se venían dando con anterioridad a la Crisis abonados por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, la OCDE y otras instancias internacionales.
También las medidas de austeridad se han traducido en un menor presupuesto para las instituciones de educación a las que se presiona para que busquen recursos externos, justo cuando, debido a la crisis, hay menos recursos privados disponibles. A la vez, se pasan los costos de la educación a las familias mediante el aumento de las tasas académicas y se privatizan abiertamente instituciones públicas.
Las consecuencias para las condiciones de trabajo del personal de la educación han sido nefastas. Despidos, rebaja de salarios y pensiones, empeoramiento de los seguros de salud, disminución de los contratos fijos y aumento de los contratos a tiempo parcial y de la carga de trabajo.
Se pone en peligro la libertad académica y se atacan los derechos sindicales, como el derecho a la negociación colectiva.
Se pone en peligro la libertad académica y se atacan los derechos sindicales, como el derecho a la negociación colectiva.

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